martes, 20 de diciembre de 2011

Invierno

Abriste los ojos, y partiste la realidad en dos, como un juguete, como un espejo. Abandonaste tu cama, que poco a poco fue perdiendo calor, hasta quedarse como el oscuro contenedor de pesadillas que en realidad era, hasta quedarse como en único testigo de tu marcha. Necesitabas salir, irte de esa casa que te daba dolor de cabeza al ritmo que te oprimía el pecho, y aún tuviste el valor necesario para mirar atrás cuando te alejabas por la calle, sin prestar atención al peligroso color morado que tomaron tus labios. Baldosa a baldosa, parecías una Dorothy en busca de un Mago de Oz que te enseñara a atarte los cordones, que te alejaba de la tierra del oeste a un ritmo de treinta nudos. No te fue fácil encontrar un bar abierto, así que acabaste por coger robada una taza de un puesto, y saliste corriendo con el chocolate caliente, muy caliente. El chocolate sustituye al amor, pero tu no estabas para placebos, y rechazaste el cálido abrazo de la bebida navideña, y aún con los labios pintados de marrón, cogiste el primer autobús que pasó por la parada, sin saber el destino, sin sin mirar el número del letrero luminoso. Bajaste cuando las nubes dijeron que volvieras a la tierra, y te encontraste en el medio de una ciudad desconocida, llena de extraños, cerraste los ojos con fuerza, justo como te habían enseñado en clase que había que concentrarse, y una lágrima, un poco grisácea a causa del maquillaje, cayó sin pausa por tu moflete, y tocó el suelo ante la indiferente mirada de los viandantes . Abriste los ojos, todo volvió a su lugar durante cinco segundos. Los pájaros volvieron a volar, el sol brilló de nuevo, y el canto de los niños llenó la plaza. Pero, pasados los tres segundos de cortesía, en cuanto cayó la segunda lágrima, las nubes volvieron a cubrir la plaza, los pájaros se fueron, y del sol solo quedó un vago resplandor blanco detrás de los cirros . Nadie pudo salvarte del invierno en el que se fundía tu corazón

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Jitimai

Melancolía, que persigue como lo haría una estela de humo a la varilla de incienso de la que ha salido, parecen días los segundos en los que eran la misma cosa, en los que nuestra habitación no estaba teñida del olor meloso que ahora se enreda en las pestañas. Esta melancolía, cómo el barro, solo hunde, y lo peor es que no se puede recuperar lo que nunca se ha tenido, y las plumas de pavo real  se hunden sin pausa en ese manto de mentiras, de indiferencia, de mierda. De unas semanas de gloria que solo precedían a un ocaso que no parecía mejor que esto.
Pero lo es, es raro escribir pensando en ti, y no sentir nada más que rabia, vacío, cuando apenas cruzamos una palabra. Pelirroja, corre detrás del conejo blanco y métete en su madriguera, devuelve el tiempo y despinta las rosas rojas, mata a el gato risueño de pena y vuelve para comerte un pedacito de tarta envenenada que diga <<Cómeme>>
En este mundo donde no existen lo finales felices,  los complejos hacen lo necesario para que nos metamos en nuestras cajitas de plástico, y saludemos al público que nos mira desde su escaparate, para que nos compre y nos utilice para sus caprichos tontos, vida, la llamaban.
Te quiero y punto, mis ojos no ciegan los tuyos, pero nadie ha dicho que tenga que ser reciproco, igual que esta cicatriz que me cruza el cuerpo, de la que tu no disfrutas el dolor.

jueves, 13 de octubre de 2011

Rhapsodia Azul

Ahogarme en quejas mudas, fumar de una pipa de burbujas, con una cometa en el cielo, que hace las veces de estrella fugaz que me guía hasta mi particular oriente, que no es otro que tus ojos. En vez de cruz, un relicario con un espejo, primer mandamiento YO, segundo EGO, y tercero, una rosa para terminar cada canción,

Pensando que volamos, cuando en realidad estamos anclados, anclados a una verdad que escapa, un suspiro sumiso y un autobús que no llega. Calcetines dos tallas mas pequeños, una zapatillas y ya parece que vuelas, nada como extender los brazos y dejar que el viento haga el resto. Nada como el brillo de tu sonrisa.

Un cuaderno rojo, de una ralla, un significado y un nuevo idioma
Ich liebe dich dicho a voz de pronto y mal humor, un autobús que tampoco llega, pero del que desprenderse por no tener muy claro el destino. Nashville, Franklin, cinco, tres alfileres en un mapa estatal y una nota en el aire, que significa el principio,

Pero también el final, y la melancolía solo tiene cabida en las estaciones de autobuses: Una isla semi-tropical, una canción y un coche para recorrerla, un reflejo entre los árboles que seguir como en los cuentos de hadas. Perderse en el monumento al Holocausto, persiguiendo a un diente de león con caries.


Amanecer carmesí

Cada paso, es una promesa, un ermitaño, es una bondad a media, de sonrisa incompleta, amoratada mirada, testigo de la naturaleza del hombre. La brújula de un ermitaño es, sin embargo, el mayor tesoro, pues no hay mejor norte que el que indican las venas cavas, sonriendo a través de tu flequillo.

Paso a paso llegas a las vías de tren que traviesas, juegan a alejarte de tu hogar, poniendo horarios al corazón, y obligándole  colgarse el cartel de “Cerrado por reformas” Y no contentas, mezclan historias en un vagón de numero impar, que avanza como lo haría un pez en el agua, para mezclar rutinas.

Ojos de lujuria sustituyen los ojos de la cegada justicia, cuya balanza se desequilibra por una flecha mal apuntada de un ingenuo cupido, al que el tiempo a reducido a un <<TQM>> en un móvil a las cinco y cuarto en un metro que huele a establo. Vaso a vaso, te das cuenta de que solo somos corazones incompletos.

Si pudieras volar, preferirías bailar, con una frase se expresan principios, sueños e ilusiones esperando esperar por un amor que desespere nuestra vida, solo somos figuritas de acción jugando al capricho de un dado de vente caras, que se queda corto cuando conoces a una pelirroja esquizofrénica, zurda y pelirroja.

miércoles, 22 de junio de 2011

 Te olvidaré lo juro, seré fuerte, y no miraré hacia atrás hacia ti que te vas como un tren descarrilando, saliendo te de tus vías, me olvidaré de ti y de tu esencia, de ti, y de lo mucho que representas, pero en el funeral, déjame derrumbarme, déjame que sea ese pequeño desliz que no te gustaría ver, deja que en mis lágrimas se refleje el sol y un arco-iris cubra mis ojos, para así alejarme de esta marabunta, de abrazos, de no sé lo merecía, en el funeral, toda mi preocupación reside en el funeral

martes, 7 de junio de 2011

Mensajero de Susurros

¿Un corazón Roto?
No, que va, ya quisiera, lo que me trae a ti, es mucho peor, te traigo un corazón agonizante, que aún palpita, iluso él, sigue funcionando, y reparado lentamente sus cicatrices, seguro estoy de que resurgirá al empezar el verano, al terminar la fatiga del instituto, y tonto de él,volverá a intentarlo, se expondrá otra vez, volverá recorrer por el la sangre, volverá a bombear vida, para engendrar un dolor conocido, una decepción indecisa, y tú, que oyes y te sientes aludida, no tienes ni idea de tu equivocación, pues este dolor es superior a cualquier persona, a cualquier sentimiento, este dolor no conoce de fronteras, así que tu no eres una excepción, no causes daño ya ahorrado, puesto que no hay mas fugaz briza que un hola y adiós

Olor Canela II

Olor Canela es una novela en proyecto, así que os dejo otro fragmento, muy corto.
-No quiero saludarte, y a la vez, solo vivo para tu mirada...
+¿Que dices?
-Que no quiero saludarte...
+¿Porqué?
-porque cada hola termina con un adiós... y no se si estoy preparado para afrontarlo...
+¿De que hablas?
-No lo sé, quizás...de lo que me susurran tus pestañas