Una mañana mas, la caravana se ilumina con los primeros rayos
de sol, la pintura cromada refleja con una fidelidad poco traicionera, el
bosque de Tennessee que se encuentra al otro lado de la pradera. Pero no es el único
vehículo, y es que hay un verdadero hormiguero que lanza sus reflejos plateados
a la atmósfera. Un molinillo de viento multicolor juega con el viento, clavado
en una maceta, que en realidad es un bidón de petróleo, descansa en un
improvisado porche hecho con materiales reciclados.
Unas tímidas vocecillas se alzan entre el country que lleva
la abarrotada habitación, llena de vinilos de autores merecedores de la
categoría expositor de gasolinera.
Una señora mayor, de cara muy arrugada, esta sentada en una
mesa, que está llena de tazas de café vacías con los últimos posos aún en los
culos, lo cual contribuye al peculiar aroma que inunda la sala. Está manejando
unas pequeñas pastillitas entre las manos, y las guarda en su pastillero. Al
otro lado de la mesa, casi oculto entre unas revistas de coches y mujeres con
poca ropa, se encuentra un chico, que sonríe, mientras pregunta:
<< ¿Y para que sirven esas?>>
<< Casi todas sirven para lo mismo>> dice la
vieja con voz enigmática, un poco velada por años de tabaco
<< ¿Y éstas?>>señala
un paquete con unas píldoras con su manita.
<<Ésas ponen contenta a mamá, pero ya no las va a
necesitar, porque papá va a venir hoy
por la tarde, y no va a estar nunca triste, jamás>>
Pensativo, el niño, que no tendrá ni seis años, sale
corriendo de la caravana, que parece más fácil de lo que es, y se juega el
pescuezo en mas de una esquina demasiado afilada.
<< ¡Suzanne, Suzanne!>> Llama el niño a la
puerta de la caravana contigua.
<< ¿Qué quieres Cam?>> Pregunta somnolienta una
niña rubia y pálida.
<< Hoy va a venir mi padre…>>empieza el niño
<< Y le vamos a organizar una cena, ya me lo dijiste
ayer>> ríe la niña divertida, mostrando los huecos que deberían ocupar
sus dos paletos.
<<Ya, pero, lo que te quiero decir, es que, ¡Sé que
hacer para que estén todos contentos!>>
<< ¿Te has dado contra el pico de una mesa? ¿Cómo vas a
conseguir eso? ¿Qué has hecho? Cómo estropees algo de la cena...>>
<< Mejor no te cuento nada, que eres una bocas…>>
Es divertido cortar limones,
sobre todo cuando tienes azúcar y hierbabuena cerca, eso siempre pone feliz a mamá.
Por eso hoy sonríe tanto, por que estamos toda mi familia y la de Suzanne juntos.
Preparamos una cena, y nos quedamos todos sentados. Pasan más horas de las que deberían,
papá no viene. Todos han decidido empezar, están todos felices, justo como quería.
No han mirado los relojes, y aunque no son ni las ocho, todos cierran demasiado
los ojos, y finalmente se caen encima de sus platos.
Pero, esto no es lo que
yo quería, tienen que estar despiertos, si no, no verán venir a papá…
<<Suzanne, Suzanne, ¡Despierta!>>Está fría como un tempano.
<< Cam, ¿Qué
cojones está pasansdo aquí?>> Susurra con terror la voz de mi padre desde
el marco de la puerta, y el niño solo puede llorar mientras sacude el cuerpo de
su amiga, para que se despierte.