martes, 31 de mayo de 2011

Goodbye My Lover

Este relato es una carta, basada en la canción de James Blunt "Goodbye My Lover"


Sabes, esta es la última vez. La ultima vez que me expongo, la última vez que me caigo de rodillas, frente a una cegadora realidad. No, lo asumo, no soy lo suficientemente bueno, para ti, o para cualquier otra, me dado cuenta de que solo soy un erizo entre globos, que solo estorba y hace daño, ¿Pues sabes lo que te digo?, que si, que has significado mucho, demasiado quizás, pero no puedes ser tan egoísta, cómo para sonreírme por un pasillo, porque, por si no lo sabias, una sonrisa tuya jode la capa de indiferencia que intento mantener para no incomodarte...
Y luego están tus fotocopias, tus copias imperfectas en las que puedo ver tu sonrisa, pero es siempre lo mismo, siempre es una decepción siempre es un hola que termina con un adiós, así que lo que voy a hacer , voy a dar el último adiós, que se que para ti será fácil, ya me lo has dado miles de veces.
Estoy tan harto por tener que pedir perdón...


domingo, 29 de mayo de 2011

El peso de una perla

La variable fortuna, vigila y ataca, olvida, pero no perdona



Cae y se hunde. Un  animal sin boca engulle lo que nunca debió salir de ella, lo que tanto dolor a causado, cae y se hunde, y ahora, en el gigante estomago azul, descansa entre la arena del fondo. Carl se aparta un momento para mirar hacia atrás, donde el sol se está poniendo, toma carrerilla y salta con los brazos abiertos, y siente el aire golpear su sucia cara.

<<Es como dicen, ves toda tu vida momentos antes, aunque para mi, mi vida comienza en el momento en el que una adinerada doncella, en ese momento altiva y egoísta, va por una de las pequeñas calles de la capital de España, con el susurro del viento como único acompañante, encima de unos tacones color rosa.
Roxana, cómo se llama la chica, pasea su cara de desaprobación por mi figura, la de un mendigo tirado en la acera, con un raído vaso de café en alto.
<<Si están ahí es porque quieren>>piensa malhumorada<<Ensuciando las calles con su inhumana presencia. Chusma>>
En ese preciso instante su tacón se parte, y su collar de perlas se desata, esparciendo todas las cuentas por el suelo. Quiso la casualidad que la única perla especial de ese collar, fuera a parar a mis callosas manos. Roxana sigue andando, sin molestarse por recoger las perlas, ya que seguramente tiene otros collares como ese. Veo relucir la perla, golosa en las palmas de mis manos. Voy a venderla, a diferencia de las pesetas del vaso, con esta adquisición me podré pagar una noche en una posada cercana. Avanzo con mi paso quejumbroso, hasta una pequeña joyería. Llamo a la campanilla, y como espero no me abren, asíque sigo avanzando por la avenida. Avanzo hasta llegar a un descampado por donde cruza una pequeña vía de tren, donde los niños juegan al ritmo de las nubes, que avanzan pesadas hacia un nuevo horizonte. De repente empiezan a chillar, un tren se acerca y un niño se ha quedado atrapado entre dos travesaños, Corro, tan deprisa como me lo permite mi osteoporosis hasta la vía roja, donde levanto fuertemente el travesaño  donde la zapatilla del niño sigue atrapada. La quita y corre, pero yo no sufro la misma suerte. EL tren me da en la nuca  antes de que pueda agacharme. Sigue pasando por encima de mi, indiferente a que esté en el hueco justo para permitirle avanzar. Cuando pasa, noto algo caliente en el cuello. Sangre. Los niños se van corriendo y me quedo solo. Pasan minutos, quitas un hora, pasan trenes pero no me hacen daño, sigo en el mismo hueco que tienen los trenes entre las ruedas. Oigo sonidos, un trino de pájaro, el paso de una avioneta, hasta que escucho una voz. Me aferro a esa voz mientras se acerca su dueño, el niño al que he salvado la vida me mira, tiene la pierna escayolada. Su padre, el dueño de la voz, me arrastra hasta fuera de la vía, y me lleva hasta un coche, que me lleva al pequeño hospital de la ciudad. Paga al medico alegando que he salvado a su hijo. Me cosen la brecha y me hacen una transfusión de sangre, porque he perdido bastante, me cambian los jirones que llevo encima por ropa limpia, y el hombre me lleva a su casa, donde me explica que cuidara de mí.
Mi estancia en la casa de los Heers, la familia que me acogió duró unas semanas, hasta que una bala con el nombre de mi salvador se alojó en el pulmón del destinatario.
Abandoné la casa, con la sorpresa de que me había incluido en su testamento, nada más ni nada menos que el treinta por ciento de todo su capital, que invertí en una gran casa.
En la planta baja abrí un banco de comida, no iba a soportar que más gente pasara hambre. La dama, la dueña de la perla divina, que nunca se ha separado de mi, esta en frente mía con un tazón vacío, con el pelo sucio y descuidado, mirándome suplicante para que le de algo de comer. Antes de eso, le doy la perla con una sonrisa, y le digo dulcemente que todo va a ir bien. Le lleno el plato y le aconsejo que repita mas tarde.
Pero todo se trunca, los mendigos toman mi casa, irrumpen en mis habitaciones, y atracan mi caja fuerte, la revientan con los tenedores que les he brindado. Sacan mi dinero, secuestran mis  criados, se llevan todo.
Me quedo sentado en el suelo de la gran sala de estar ahora vacía.

                                             Unas semanas después

Vuelvo a estar en la calle, aunque bien vestido, he vuelto a adelgazar, y mi anoréxico cuerpo se muestra cansado y canoso.
Paseo tranquilamente por un parque mientras un montón de hojas amarillentas bailan al son de un  acordeón que suelta sus notas a la tarde, que se presenta húmeda. Una pareja acomodada comenta algo. Oigo <<Roxana>>. Me acerco y me entero de que se va ha casar con un rico noble catalán, dentro de un mes en Barcelona. Los amantes van a la casa de Roxana, conmigo detrás, siguiéndoles. Entran y tras media hora salen con  Roxana. Voy a hablarla.  Me mira y se le ilumina la cara, me ofrece una invitación a su boda, aunque yo la rechazo porque no tengo medio para ir a Barcelona. Ella se ofrece a llevarme en la avioneta de su futuro.
Llegamos a Barcelona por la mañana, y entonces recuerdo lo que he venido a hacer. Le pido la perla, pero ella rehúsa de dármela, dice que le da mala suerte  no llevarla. Tiene razón, en cuando la toqué, pagando un pequeño precio, me hice de oro, y no fue hasta que le di la perla que perdí toda mi suerte. A ella le pasó lo mismo. Le arranco el collar de perlas en el que se encuentra y salgo corriendo. Salgo de l aeropuerto y corro por la ciudad, hasta perderla de vista.
La boda de Roxana es un desastre, en el convite, se encontró a su recién adquirido marido pasando la noche de bodas con una rubia desconocida.
Yo estoy sentado en el parque de Güell observando la ciudad, ando hasta las afueras, hasta un acantilado. Tiro las perlas en el suelo embarrado, y enseguida distingo a la perla divina, que brilla con inusual embrujo. Me acerco al borde del acantilado y tiro la perla. Cae y se hunde. Un  animal sin boca engulle lo que nunca debió salir de ella, lo que tanto dolor a causado, cae y se hunde, y ahora, en el gigante estomago azul, descansa entre la arena del fondo. Me aparto un momento para mirar hacia atrás, donde el sol se está poniendo, tomo carrerilla y salto con los brazos abiertos, y siento el aire golpear mi sucia cara. Observo desde los veinte metros las piedras que acechantes, me darán muerte cuando me sumerja en el agua. Respiro, y me siento vivo.>>

Vivir en un cubo de rubik



Segundo relato, este con un tema más amable.
VIVIR EN UN CUBO DE RUBIK
Es una tarde de domingo, y como todas para algunos alumnos, en la cama de la habitación, descansa una gran colección de libros y cuadernos, llenos de esquemas torcidos rodeados de frases ilegibles, el color rosa resalta en toda la habitación, que se contrasta con un olor a vainilla intenso y recargado, que corta la respiración cuando no estás acostumbrado. Dos risas cansadas se alzan entre una muchedumbre de murmullos de concentración, y de comprobaciones de respuestas.
-Clara, ¿a ti que te ha dado con esa cosa? ¡Le haces más caso que a mí!
-No es una cosa, se llama cubo de rubik… ¿No sabes lo qué es verdad?
-Pues para que lo sepas, sí, pero no sé hacerlo, así que para el caso, no sé lo que es.
-Hay que ver que sosa eres Lu, hay que verlo para creerlo, pues yo si sé hacerlo, tengo los algoritmos aquí – Dice mientras se señala la cabeza
-¡Eso no vale! Hacerlo con una técnica es como si lo estuviera haciendo otro, solo que te mueve las manos.
-Tú y tus “honradeces”, y ¿cómo lo harías tú guapa?
-Deshaz lo que lleves y déjamelo.- Dice Lu divertida.
-¿Estás loca? Ni muerta te dejo yo mi cubo, ¡si ni siquiera sabías como se llamaba!
- Tú misma, me voy a poner a hacer lo de Mates, si cambias de idea, me avisas.
Se gira en la cama y se pone a hacer algo de geometría, coloreando el cuaderno con cuidado. A los pocos segundos de oír el cubo girando, lo ve ponerse ante ella totalmente deshecho. Sonríe, y lo coge de las manos de uñas pintadas, de su amiga.
-Sabes que soy malísima en geometría – se queja Clara - ¿Cómo lo vas a hacer?
Lu coge el cubo y primero gira la cara de abajo, y después la de la derecha, sigue así sucesivamente durante unos minutos, hasta que Clara la detiene con un gesto.
- ¿Pretendes hacerlo así?
- ¿Y porqué no? así se tiene que poder resolver, o al menos eso creo.
-Pero, eso no tiene lógica…
-¿Acaso algo la tiene? -Ríe Lu. – Está es mi manera de hacerlo, como, mi manera de vivir.
-Ya se ha puesto la niña filosófica. –Empieza Clara
- Párate a pensarlo, si le das unas vueltas verás que tengo razón, puedes hacer un cubo de rubik muchas veces, pero la primera es la que importa, y mi primera vez lo voy a hacer así, solo puedes elegir una vez, y yo he elegido hacerlo de este modo, por intuición, tú puedes hacerlo con los algoritmos, pero estás viviendo la vida de otro. Yo sin embargo, estoy viviendo mi vida , como quiero, sin restricciones.
- Pero con fallos, seguramente no lo conseguirás nunca, ¿cómo puedes estar segura de que no fracasarás?
-Y eso es exactamente lo excitante, puede que tenga sesenta años y no lo acabe, o incluso me muera antes, pero nadie me podrá decir que no lo he intentado, te juro que lo voy a conseguir, Además, ¿Qué sería de la vida sin fallos, sin ilusiones? Habrá días que me despierte sin ganas de hacerlo, y me acueste por la noche sin ni si quiera intentarlo, que piense como tú, que no merece la pena intentarlo, pero también sé que habrá otros días que me encantará tirarme un día tumbada al sol haciendo mi truco, y lo conseguiré, de eso no tengas duda. Igual que conseguiré vivir como a mi me gusta.
Un silencio recorre la habitación, solo interrumpido por una canción que suena amortiguada desde un radiocasete antiguo.
-¿Sabes?... Mañana te voy a acompañar a comprarte un cubo de rubik- Dice Clara- Y tampoco utilizaré algoritmos para vivir mi vida
-Vale, vayamos a vivir nuestro cubo de rubik
Ríen y pasan hablando el resto de la tarde, comiendo y jugando, eso sí, después de haber hecho todos sus deberes.
MUCHO TIEMPO DESPUÉS
Lu, o Lucrecia, como se daría a conocer mas tarde, vivió la vida del modo que quiso, acabo sus estudios en una facultad pintoresca al sur de la capital, y se consagró como diseñadora de moda años mas tarde, con su primera colección sobre las pasarelas, pero quiso un borracho cualquiera, poner fin  a su vida un sábado de Enero, momento en el que sus párpado se cerraron para siempre, pero, cualquiera que se fijara bien, podría ver que entre sus manos, aferrado con fuerza, había un pequeño cubo de rubik completado. Ella había vivido su cubo de rubik. 
Lu

jueves, 19 de mayo de 2011

Labios Carmín

 Para encabezar la lista de relatos, empezamos con un relato de mi propia cosecha,  ya que soy un alumno más, no gané pero a este relato en particular le tengo mucho cariño, porque enseña cosas, cosas de las que casi todo el mundo huye, pero de las que tenemos  que aprender. 
LABIOS CARMÍN
Siempre me han dicho que tengo que ser fuerte, que no puedo llorar.
Siempre con la misma cancioncita, pero aquí estoy de nuevo, con las lagrimas deslizándose hasta mi barbilla, y salpicando contra el frío suelo de baldosas en el que se hincan mis rodillas. Un reflejo, distorsionado, me mira con asco, y yo le devuelvo el gesto desde mi posición altiva. Mis dedos se introducen lentamente en mi boca, y una primera arcada me provoca un escalofrío pero solo eso.
Me doy asco, comprendo que se lo dé a los demás, ¿Si no te quieres a ti misma quién se va a preocupar de quererte? Un fantasma se apodera de mi reflejo, que me habla sumergido. “Eres una cobarde, ya sabía que no serias capaz de hacerlo” Más lágrimas “Eso es lo único que sabes hacer” Dice “Llorar y hacer daño, como la niña egoísta que siempre has sido”  Mi figura se deforma, y se transforma en la de mi Madre. “No vales nada ¿Me equivoco?, Eso estás pensando, eso es lo único que piensas, día y noche, no tiene límites…” Dice “Hazlo, venga, sabes que lo harás, ahora no tienes otra” “Cállate” Le contesto yo. “No tienes lo que hay que tener para hacerlo” Me reprocha ella “Eres como una pagina en blanco, y esto una mancha de tinta que se está haciendo demasiado grande para mi gusto” Vomito, solo para que se calle, pero no es suficiente, solo ha sido un calentamiento, su reflejo se rompe por la caída del líquido. Respiro “Sabes que vas a hacerlo, sabes que echarás hasta el alma por la boca” Ella otra vez. Cierro lo ojos. Me relajo y vuelvo a abrirlos lentamente, ya no está, un terror me recorre por dentro, y un murmullo sale de mi boca, a la vez que mis pupilas se encogen “Mamá, mamá, mamá, por favor, no, no me ignores, mamá no por favor…”  El reflejo torna y mi madre me mira interrogante “No lloraré” Murmuro “¿Te has tomado la pastilla no?” “Claro que lo he hecho” Contesto. Mi reflejo toma de nuevo mi forma “No puedes vomitar sin ella, como siempre ¿Es curioso no crees? Una bulímica que no puede vomitar por sí sola, parece un chiste” En ese instante mi cerebro se bloquea, una palabra inunda todo mi ancho de banda, dolor, en mayúsculas, y me obliga a quedarme quieta en el helado suelo de mi baño. Me duele la tripa, mucho, aguanto la respiración para levantarme a duras penas hasta  el espejo, y abro el grifo que está justo debajo, oxidado y con poca presión y me mojo el pelo. Agua reparadora, agua amiga, me mojo las muñecas, y me miro al espejo, sucio de quién sabe qué. Mi reflejo saca los brazos de su prisión asimétrica, y cierra los dedos entorno a mi cuello “¡Hazlo! ¡No te rindas, no ahora! ¿Por qué eres tan imbécil? ¿Por qué no sirves para nada? ¡¡Estúpida!!” Aprieta las manos, siento mis tendones hacer exactamente lo mismo, solo que mis brazos están quietos, muertos a lo largo de mi cuerpo, levanto la vista, la miro a la cara, no soy yo, es mi madre “Si has sido capaz de llegar hasta aquí, ¡continúa!” Vuelve a tener mi cara, pero eso es lo de menos, acerca sus etéreos labios marchitos a lo míos y me da un beso seco, que me devuelve todo el aire que me niegan sus opresoras falanges mientras me arrastra hacia la ventana de la que ha salido, y me deja a unos milímetros de la superficie perlada del espejo antes de desaparecer. Caigo de rodillas al suelo, y voy a gatas hasta el váter, de vuelta a donde he empezado. Me duele otra vez la tripa, apoyo los brazos en la taza,  no puedo pensar en nada. Mis dedos vuelven a recorrer mi boca, buscan y encuentran su destino, y una arcada hace que algo en mi interior se revuelva. Siento algo ascender por la garganta, pero intuyo  que algo no anda bien, esta en mi boca, pero no sabe a bilis, sabe a hierro… Cae en la taza del váter, inundando todo de un rojo escarlata.
SANGRE
Mi cerebro sufre un cortocircuito que hace que me desmaye, y abra los ojos tras unos minutos, mis labios están rojos, siento como mi reflejo me abraza. Distingo un charco de sangre ante mis mejillas, levanto mis ojos verdes para mirar a la puerta, donde mi madre me mira con cara de pasmoso terror.
Elijo con cuidado las que serán mis últimas palabras:
-M… Mira mamá, aquí está lo… lo que querías, mi alma, por la boca, a tus pies.
 Siempre me han dicho, que no debo llorar, que tengo que ser fuerte, pero, ya no más, ya nada de esto importa.

 

Bienvenidos

En este blog iré publicando mis trabajos literarios