Cada paso, es una promesa, un ermitaño, es una bondad a media, de sonrisa incompleta, amoratada mirada, testigo de la naturaleza del hombre. La brújula de un ermitaño es, sin embargo, el mayor tesoro, pues no hay mejor norte que el que indican las venas cavas, sonriendo a través de tu flequillo.
Paso a paso llegas a las vías de tren que traviesas, juegan a alejarte de tu hogar, poniendo horarios al corazón, y obligándole colgarse el cartel de “Cerrado por reformas” Y no contentas, mezclan historias en un vagón de numero impar, que avanza como lo haría un pez en el agua, para mezclar rutinas.
Ojos de lujuria sustituyen los ojos de la cegada justicia, cuya balanza se desequilibra por una flecha mal apuntada de un ingenuo cupido, al que el tiempo a reducido a un <<TQM>> en un móvil a las cinco y cuarto en un metro que huele a establo. Vaso a vaso, te das cuenta de que solo somos corazones incompletos.
Si pudieras volar, preferirías bailar, con una frase se expresan principios, sueños e ilusiones esperando esperar por un amor que desespere nuestra vida, solo somos figuritas de acción jugando al capricho de un dado de vente caras, que se queda corto cuando conoces a una pelirroja esquizofrénica, zurda y pelirroja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario