Te olvidaré lo juro, seré fuerte, y no miraré hacia atrás hacia ti que te vas como un tren descarrilando, saliendo te de tus vías, me olvidaré de ti y de tu esencia, de ti, y de lo mucho que representas, pero en el funeral, déjame derrumbarme, déjame que sea ese pequeño desliz que no te gustaría ver, deja que en mis lágrimas se refleje el sol y un arco-iris cubra mis ojos, para así alejarme de esta marabunta, de abrazos, de no sé lo merecía, en el funeral, toda mi preocupación reside en el funeral
Un beso se murió, y cuando se enterró en el suelo floreció un papiro, con una pluma mal afilada y tinta no del todo negra, escribió algo en un idioma inventado, que dio a luz esto.... Dejadme en paz, no se ni lo que escribo. Tres Besos
miércoles, 22 de junio de 2011
martes, 7 de junio de 2011
Mensajero de Susurros
¿Un corazón Roto?
No, que va, ya quisiera, lo que me trae a ti, es mucho peor, te traigo un corazón agonizante, que aún palpita, iluso él, sigue funcionando, y reparado lentamente sus cicatrices, seguro estoy de que resurgirá al empezar el verano, al terminar la fatiga del instituto, y tonto de él,volverá a intentarlo, se expondrá otra vez, volverá recorrer por el la sangre, volverá a bombear vida, para engendrar un dolor conocido, una decepción indecisa, y tú, que oyes y te sientes aludida, no tienes ni idea de tu equivocación, pues este dolor es superior a cualquier persona, a cualquier sentimiento, este dolor no conoce de fronteras, así que tu no eres una excepción, no causes daño ya ahorrado, puesto que no hay mas fugaz briza que un hola y adiós
No, que va, ya quisiera, lo que me trae a ti, es mucho peor, te traigo un corazón agonizante, que aún palpita, iluso él, sigue funcionando, y reparado lentamente sus cicatrices, seguro estoy de que resurgirá al empezar el verano, al terminar la fatiga del instituto, y tonto de él,volverá a intentarlo, se expondrá otra vez, volverá recorrer por el la sangre, volverá a bombear vida, para engendrar un dolor conocido, una decepción indecisa, y tú, que oyes y te sientes aludida, no tienes ni idea de tu equivocación, pues este dolor es superior a cualquier persona, a cualquier sentimiento, este dolor no conoce de fronteras, así que tu no eres una excepción, no causes daño ya ahorrado, puesto que no hay mas fugaz briza que un hola y adiós
Olor Canela II
Olor Canela es una novela en proyecto, así que os dejo otro fragmento, muy corto.
-No quiero saludarte, y a la vez, solo vivo para tu mirada...
+¿Que dices?
-Que no quiero saludarte...
+¿Porqué?
-porque cada hola termina con un adiós... y no se si estoy preparado para afrontarlo...
+¿De que hablas?
-No lo sé, quizás...de lo que me susurran tus pestañas
-No quiero saludarte, y a la vez, solo vivo para tu mirada...
+¿Que dices?
-Que no quiero saludarte...
+¿Porqué?
-porque cada hola termina con un adiós... y no se si estoy preparado para afrontarlo...
+¿De que hablas?
-No lo sé, quizás...de lo que me susurran tus pestañas
Blanca cómo la nieve, roja cómo la sangre
Ésta es la primera vez que voy a subir un fragmento que no he hecho yo, se trata de Blanca como la Nieve, Roja cómo la sangre, un libro muy bonito, que os recomiendo
Cada cosa tiene un color. Cada emoción tiene un color. El silencio es blanco. De hecho, el blanco es un color que no soporto: no tiene límites. Pasar una noche en blanco, quedarse en blanco, levantar bandera blanca, dejar el papel en blanco, tener el pelo blanco. Es más, el blanco ni siquiera es un color, como el silencio. No es nada. Una nada sin palabras o sin música. En silencio: en blanco. No sé quedarme en silencio o solo, que viene a ser lo mismo. Me da un dolor un poco por encima de la barriga o dentro de la barriga, nunca lo he sabido
Cada cosa tiene un color. Cada emoción tiene un color. El silencio es blanco. De hecho, el blanco es un color que no soporto: no tiene límites. Pasar una noche en blanco, quedarse en blanco, levantar bandera blanca, dejar el papel en blanco, tener el pelo blanco. Es más, el blanco ni siquiera es un color, como el silencio. No es nada. Una nada sin palabras o sin música. En silencio: en blanco. No sé quedarme en silencio o solo, que viene a ser lo mismo. Me da un dolor un poco por encima de la barriga o dentro de la barriga, nunca lo he sabido
Olor Canela
Nada mas llegar, Alex se dirige hasta el fondo de la estancia vacía desde donde Eléonore le contempla con una sonrisa.
-Eléonore- dice Alex extrañado- ¿Hoy no te has puesto Canela
La francesa aspira el aire y percibe el dulzón aroma con la que todo el mundo la identifica.
-Sí, lo llevo ahora mismo ¿Por?
-Eléonore…- Alex empieza a sollozar, con la mirada perdida.- Hoy he ido al medico…
-¿Qué pasa? ¡Alex, no puedes hacerme esto! ¿Que te pasa?- pregunta Eléonore que se esta asustando al ver la expresión de su acompañante.
-Tengo anosmia… crónica- dice Alex, y una lágrima cae de sus ojos verdes.
-¿Qué es…eso?
-Un perdida degenerativa del…sentido del olfato.
-Bueno… Podría…
-… ¿Haber sido peor?
- Pues si Alex, ahora mismo podrías estar ciego, o mudo o sordo, podrías haberte quedado parapléjico.-Dice Eléonore.
- Si no puedo olerte estoy ciego, porque no puedo perderme en tus ojos avellana, no puedo admirar tus caracolas del color de la arena mojada, estoy mudo porque no puedo decir lo mucho que me gustas, estoy sordo porque no puedo oír tu voz, y estoy parapléjico porque no puedo acercarme a darte un beso.
-Sí, lo llevo ahora mismo ¿Por?
-Eléonore…- Alex empieza a sollozar, con la mirada perdida.- Hoy he ido al medico…
-¿Qué pasa? ¡Alex, no puedes hacerme esto! ¿Que te pasa?- pregunta Eléonore que se esta asustando al ver la expresión de su acompañante.
-Tengo anosmia… crónica- dice Alex, y una lágrima cae de sus ojos verdes.
-¿Qué es…eso?
-Un perdida degenerativa del…sentido del olfato.
-Bueno… Podría…
-… ¿Haber sido peor?
- Pues si Alex, ahora mismo podrías estar ciego, o mudo o sordo, podrías haberte quedado parapléjico.-Dice Eléonore.
- Si no puedo olerte estoy ciego, porque no puedo perderme en tus ojos avellana, no puedo admirar tus caracolas del color de la arena mojada, estoy mudo porque no puedo decir lo mucho que me gustas, estoy sordo porque no puedo oír tu voz, y estoy parapléjico porque no puedo acercarme a darte un beso.
Eléonore se levanta y le besa suavemente en los labios
-¿John Paul dijo que el amor esta en el aire?-dice Alex- el amor está en nuestros labios.
-¿John Paul dijo que el amor esta en el aire?-dice Alex- el amor está en nuestros labios.
martes, 31 de mayo de 2011
Goodbye My Lover
Este relato es una carta, basada en la canción de James Blunt "Goodbye My Lover"
Sabes, esta es la última vez. La ultima vez que me expongo, la última vez que me caigo de rodillas, frente a una cegadora realidad. No, lo asumo, no soy lo suficientemente bueno, para ti, o para cualquier otra, me dado cuenta de que solo soy un erizo entre globos, que solo estorba y hace daño, ¿Pues sabes lo que te digo?, que si, que has significado mucho, demasiado quizás, pero no puedes ser tan egoísta, cómo para sonreírme por un pasillo, porque, por si no lo sabias, una sonrisa tuya jode la capa de indiferencia que intento mantener para no incomodarte...
Y luego están tus fotocopias, tus copias imperfectas en las que puedo ver tu sonrisa, pero es siempre lo mismo, siempre es una decepción siempre es un hola que termina con un adiós, así que lo que voy a hacer , voy a dar el último adiós, que se que para ti será fácil, ya me lo has dado miles de veces.
Estoy tan harto por tener que pedir perdón...
Sabes, esta es la última vez. La ultima vez que me expongo, la última vez que me caigo de rodillas, frente a una cegadora realidad. No, lo asumo, no soy lo suficientemente bueno, para ti, o para cualquier otra, me dado cuenta de que solo soy un erizo entre globos, que solo estorba y hace daño, ¿Pues sabes lo que te digo?, que si, que has significado mucho, demasiado quizás, pero no puedes ser tan egoísta, cómo para sonreírme por un pasillo, porque, por si no lo sabias, una sonrisa tuya jode la capa de indiferencia que intento mantener para no incomodarte...
Y luego están tus fotocopias, tus copias imperfectas en las que puedo ver tu sonrisa, pero es siempre lo mismo, siempre es una decepción siempre es un hola que termina con un adiós, así que lo que voy a hacer , voy a dar el último adiós, que se que para ti será fácil, ya me lo has dado miles de veces.
Estoy tan harto por tener que pedir perdón...
domingo, 29 de mayo de 2011
El peso de una perla
La variable fortuna, vigila y ataca, olvida, pero no perdona
Cae y se hunde. Un animal sin boca engulle lo que nunca debió salir de ella, lo que tanto dolor a causado, cae y se hunde, y ahora, en el gigante estomago azul, descansa entre la arena del fondo. Carl se aparta un momento para mirar hacia atrás, donde el sol se está poniendo, toma carrerilla y salta con los brazos abiertos, y siente el aire golpear su sucia cara.
<<Es como dicen, ves toda tu vida momentos antes, aunque para mi, mi vida comienza en el momento en el que una adinerada doncella, en ese momento altiva y egoísta, va por una de las pequeñas calles de la capital de España, con el susurro del viento como único acompañante, encima de unos tacones color rosa.
Roxana, cómo se llama la chica, pasea su cara de desaprobación por mi figura, la de un mendigo tirado en la acera, con un raído vaso de café en alto.
<<Si están ahí es porque quieren>>piensa malhumorada<<Ensuciando las calles con su inhumana presencia. Chusma>>
En ese preciso instante su tacón se parte, y su collar de perlas se desata, esparciendo todas las cuentas por el suelo. Quiso la casualidad que la única perla especial de ese collar, fuera a parar a mis callosas manos. Roxana sigue andando, sin molestarse por recoger las perlas, ya que seguramente tiene otros collares como ese. Veo relucir la perla, golosa en las palmas de mis manos. Voy a venderla, a diferencia de las pesetas del vaso, con esta adquisición me podré pagar una noche en una posada cercana. Avanzo con mi paso quejumbroso, hasta una pequeña joyería. Llamo a la campanilla, y como espero no me abren, asíque sigo avanzando por la avenida. Avanzo hasta llegar a un descampado por donde cruza una pequeña vía de tren, donde los niños juegan al ritmo de las nubes, que avanzan pesadas hacia un nuevo horizonte. De repente empiezan a chillar, un tren se acerca y un niño se ha quedado atrapado entre dos travesaños, Corro, tan deprisa como me lo permite mi osteoporosis hasta la vía roja, donde levanto fuertemente el travesaño donde la zapatilla del niño sigue atrapada. La quita y corre, pero yo no sufro la misma suerte. EL tren me da en la nuca antes de que pueda agacharme. Sigue pasando por encima de mi, indiferente a que esté en el hueco justo para permitirle avanzar. Cuando pasa, noto algo caliente en el cuello. Sangre. Los niños se van corriendo y me quedo solo. Pasan minutos, quitas un hora, pasan trenes pero no me hacen daño, sigo en el mismo hueco que tienen los trenes entre las ruedas. Oigo sonidos, un trino de pájaro, el paso de una avioneta, hasta que escucho una voz. Me aferro a esa voz mientras se acerca su dueño, el niño al que he salvado la vida me mira, tiene la pierna escayolada. Su padre, el dueño de la voz, me arrastra hasta fuera de la vía, y me lleva hasta un coche, que me lleva al pequeño hospital de la ciudad. Paga al medico alegando que he salvado a su hijo. Me cosen la brecha y me hacen una transfusión de sangre, porque he perdido bastante, me cambian los jirones que llevo encima por ropa limpia, y el hombre me lleva a su casa, donde me explica que cuidara de mí.
Mi estancia en la casa de los Heers, la familia que me acogió duró unas semanas, hasta que una bala con el nombre de mi salvador se alojó en el pulmón del destinatario.
Abandoné la casa, con la sorpresa de que me había incluido en su testamento, nada más ni nada menos que el treinta por ciento de todo su capital, que invertí en una gran casa.
En la planta baja abrí un banco de comida, no iba a soportar que más gente pasara hambre. La dama, la dueña de la perla divina, que nunca se ha separado de mi, esta en frente mía con un tazón vacío, con el pelo sucio y descuidado, mirándome suplicante para que le de algo de comer. Antes de eso, le doy la perla con una sonrisa, y le digo dulcemente que todo va a ir bien. Le lleno el plato y le aconsejo que repita mas tarde.
Pero todo se trunca, los mendigos toman mi casa, irrumpen en mis habitaciones, y atracan mi caja fuerte, la revientan con los tenedores que les he brindado. Sacan mi dinero, secuestran mis criados, se llevan todo.
Me quedo sentado en el suelo de la gran sala de estar ahora vacía.
Unas semanas después
Vuelvo a estar en la calle, aunque bien vestido, he vuelto a adelgazar, y mi anoréxico cuerpo se muestra cansado y canoso.
Paseo tranquilamente por un parque mientras un montón de hojas amarillentas bailan al son de un acordeón que suelta sus notas a la tarde, que se presenta húmeda. Una pareja acomodada comenta algo. Oigo <<Roxana>>. Me acerco y me entero de que se va ha casar con un rico noble catalán, dentro de un mes en Barcelona. Los amantes van a la casa de Roxana, conmigo detrás, siguiéndoles. Entran y tras media hora salen con Roxana. Voy a hablarla. Me mira y se le ilumina la cara, me ofrece una invitación a su boda, aunque yo la rechazo porque no tengo medio para ir a Barcelona. Ella se ofrece a llevarme en la avioneta de su futuro.
Llegamos a Barcelona por la mañana, y entonces recuerdo lo que he venido a hacer. Le pido la perla, pero ella rehúsa de dármela, dice que le da mala suerte no llevarla. Tiene razón, en cuando la toqué, pagando un pequeño precio, me hice de oro, y no fue hasta que le di la perla que perdí toda mi suerte. A ella le pasó lo mismo. Le arranco el collar de perlas en el que se encuentra y salgo corriendo. Salgo de l aeropuerto y corro por la ciudad, hasta perderla de vista.
La boda de Roxana es un desastre, en el convite, se encontró a su recién adquirido marido pasando la noche de bodas con una rubia desconocida.
Yo estoy sentado en el parque de Güell observando la ciudad, ando hasta las afueras, hasta un acantilado. Tiro las perlas en el suelo embarrado, y enseguida distingo a la perla divina, que brilla con inusual embrujo. Me acerco al borde del acantilado y tiro la perla. Cae y se hunde. Un animal sin boca engulle lo que nunca debió salir de ella, lo que tanto dolor a causado, cae y se hunde, y ahora, en el gigante estomago azul, descansa entre la arena del fondo. Me aparto un momento para mirar hacia atrás, donde el sol se está poniendo, tomo carrerilla y salto con los brazos abiertos, y siento el aire golpear mi sucia cara. Observo desde los veinte metros las piedras que acechantes, me darán muerte cuando me sumerja en el agua. Respiro, y me siento vivo.>>
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